Maritza Rodríguez es una madre con destellos de amor, paciencia, valor y fortaleza

La señora Maritza Rodríguez dejó San José, Costa Rica hace muchos años con el deseo de lograr el “Sueño Americano” para ella y sus tres hijos. Arribó a Carson City, capital del estado y años después se mudó a Las Vegas donde estudiaron la universidad sus hijos. (Foto Frank Alejandre / The Nevadan / El Nevadense)

By Frank Alejandre

May 7, 2024

Sin importar profesión, lugar de origen, situación migratoria o ideología política, todas las mujeres de esta comunidad comparten una misma virtud, el privilegio de poder dar el regalo de la vida a un nuevo ser humano.

“El amor de la madre es paz. No necesita ser adquirido, no necesita ser merecido”.- Erich Fromm.

No existen palabras, ni tiempo, ni forma de expresar cuanto significa ser madre, el grado y calidad de sentimiento, bondad, lección y afecto que viven día a día todas esas mujeres que han tenido la dicha de convertirse en mamá. En The Nevadan/ El Nevadense estamos comprometidos en honrar a las madres en su día.

Maritza Rodríguez es una madre con destellos de amor, paciencia, valor y fortaleza

Maritza Rodríguez, aquí rodeada de su familia, arribó a Carson City, capital del estado y años después se mudó a Las Vegas donde estudiaron la universidad sus hijos. (Foto cortesía, vía Maritza Rodríguez)

Maritza Rodríguez es una madre con destellos de amor, paciencia, valor y fortaleza

Maritza Rodríguez arribó a Carson City, capital del estado y años después se mudó a Las Vegas donde estudiaron la universidad sus hijos. (Foto cortesía, vía Maritza Rodríguez)

Maritza Rodríguez es una madre con destellos de amor, paciencia, valor y fortaleza

Maritza Rodríguez dejó San José, Costa Rica hace muchos años con el deseo de lograr el “Sueño Americano” para ella y sus tres hijos. Aquí posa con su mamá. (Foto cortesía, vía Maritza Rodríguez)

Maritza Rodríguez es una madre con destellos de amor, paciencia, valor y fortaleza

Maritza Rodríguez dejó San José, Costa Rica hace muchos años con el deseo de lograr el “Sueño Americano” para ella y sus tres hijos. Aquí es rodeada de toda su familia. (Foto cortesía, vía Maritza Rodríguez)

Maritza Rodríguez es una madre con destellos de amor, paciencia, valor y fortaleza

La señora María Elena es la mamá de Maritza Rodríguez a quien le inculcó el respeto y sólidos valores morales. (Foto cortesía, vía Maritza Rodríguez)

Maritza Rodríguez es una madre con destellos de amor, paciencia, valor y fortaleza

Maritza Rodríguez dejó San José, Costa Rica hace muchos años con el deseo de lograr el “Sueño Americano” para ella y sus tres hijos. Arribó a Carson City, capital del estado y años después se mudó a Las Vegas donde estudiaron la universidad sus hijos. (Foto cortesía, vía Maritza Rodríguez)

Maritza Rodríguez es una madre con destellos de amor, paciencia, valor y fortaleza

Maritza Rodríguez y sus hijos cuando eran niños en Costa Rica. (Foto cortesía, vía Maritza Rodríguez)

Maritza Rodríguez es una madre con destellos de amor, paciencia, valor y fortaleza

Maritza Rodríguez dejó San José, Costa Rica hace muchos años con el deseo de lograr el “Sueño Americano” para ella y sus tres hijos. (Foto cortesía, vía Maritza Rodríguez)

Maritza Rodríguez es una madre con destellos de amor, paciencia, valor y fortaleza

Maritza Rodríguez dejó San José, Costa Rica con el deseo de lograr el “Sueño Americano” para ella y sus tres hijos. Arribó a Carson City, capital del estado y años después se mudó a Las Vegas donde estudiaron la universidad sus hijos. (Foto Frank Alejandre / The Nevadan / El Nevadense)

Maritza Rodríguez recuerda a sus abuelos Virgilio y Fidelina, que se casaron cuando esta última tenía solo 15 años; así como a sus padres María Elena y José María y es la tercera de seis hijos, sus hermanos Martha Eugenia Rodríguez Soto (también a los 15), José Francisco Rodríguez Soto, Ileana Rodríguez Soto (también a los 15), María Elena Rodríguez Soto y Violeta González y Verónica González Soto.

“Soy una madre inmigrante que vino a este país para darle oportunidades a mis hijos, soy una mujer que trabaja duro -como muchos que decidimos venir a esta gran nación- con la gran ilusión de darles a mis hijos lo mejor y tener mejores oportunidades de desarrollo”, expresó visiblemente emocionada Maritza Rodríguez, una valerosa mujer latina que se convirtió en madre a los 17 años, y pese a su inexperiencia logró que sus tres hijos: Piarella, Óscar y Pamela sean en la actualidad profesionales que aportan con su conocimiento a la comunidad local.

“No importa lo que hagas, trabaja duro, hazlo con amor, respeto pasión, y verás que puedes lograr cumplir todos los objetivos que te propongas en la vida, siempre y cuando no le hagas daño a nadie y respetes las leyes de este país que te abrió las puertas. Si se puede”, recomendó.

Los valores morales que fortalecen la familia de Maritza fueron inculcados por su madre María Elena Soto, una mujer maravillosa a la que ama con toda el alma. “Le agradezco que, con su ejemplo, me orientó a servir a los demás, no es posible vivir sin que nos importe el dolor ajeno, siempre habrá manera de asistir o buscar formas de brindar ayuda a los más desposeídos. Ese es nuestro deber en este mundo, porque queremos dejar un mejor futuro para nuestros hijos, nietos y bisnietos”, aseveró, enfatizando que “mi madre nos creció con el ejemplo de ayudar a los demás, esa es la mejor manera de construir un mejor planeta y nosotros empezamos en casa”.

La fórmula para cimentar una buena familia en opinión de Rodríguez es darles amor y valores a los hijos; cuando un ser humano crece rodeado de amor, apunta, se convierte en un adulto productivo, de bien, seguro de sí mismo, empático y sensible.

“Bendito Dios, la vida y el universo me permitieron traer al mundo seres humanos que ahora ayudan a su comunidad, son mi máximo orgullo. Mi tarea consistió en prepararlos académicamente para hacerle frente a la vida, le agradezco a mi madre por haberme inculcado esa necesidad de hacer de ellos gente de bien, empáticos, porque debemos construir un mundo más justo para todos.

Con mucho orgullo, Maritza Rodríguez quien tiene la fortuna de tener a su madre viva y recientemente se convirtió en abuela por cuarta ocasión, es una mujer que trabaja muy duro en la comunidad latina avecindada en el valle para promover la inclusión y respeto de todas las personas que residen en el sur de Nevada.

Cuando habla de su hija Piarella Peralta, que tiene una maestría en Psicología Social y Organizacional expresa “ella labora en Illumina, una empresa cuya tecnología ha revolucionado la secuencia del ADN. Son muchas aplicaciones relativas a la tecnología, pero para entenderla con facilidad te comparto que eso facilitó el desarrollo de la vacuna contra el COVID-19. También, esta tecnología permite realizar diagnósticos precisos sobre enfermedades hereditarias e incluso el cáncer”, dijo.

Piarella se desempeña en un departamento que apoya a las personas y familiares que enfrentan ciertas enfermedades raras y grupos que las representan para abordar el reto que implica la enfermedad, donde se aprecia enormemente la ventaja de contar con este tipo de tecnología.

Óscar Peralta estudió Ciencias Políticas, es abogado y labora con el gobernó federal protegiendo los derechos de los trabajadores.

Por su parte, Pamela Peralta se graduó como abogada con honores Suma Cum Lauden y ahora se asoció con su hermano en la firma Peralta Law Group.

“Estoy muy orgullosa de mis tres hijos no porque sean profesionistas, sino porque son seres humanos con empatía, que desean un mundo mejor para todos. Para mí el ser agradecida con Dios, con la vida y el universo; con los que nos tienden una mano para salir adelante, que nos brindan una oportunidad, esa es la clave del triunfo”, explicó.

Maritza es una buena madre, una excelente persona, abuela e hija, respetuosa, leal y sincera.

“Nunca hagas a los demás lo que no quieres que te hagan, se agradecido y siempre ten fe, que cuando trabajas duro por tus sueños, sin hacerle daño a nadie, podrás lograr todo lo que quieras”, concluyó.

  • Frank Alejandre

    Frank Alejandre is the Community Editor of The Nevadan / El Nevadense. He graduated from the National Autonomous University of México (UNAM) with a degree in Civil Engineering. He has worked in journalism since 1990, first at El Mundo Newspaper, the first Spanish-language weekly publication in southern Nevada, and then at the Las Vegas Review-Journal, where he helped the RJ transition its Spanish language publication El Tiempo newspaper to the Las Vegas Review-Journal en Español.

CATEGORIES: COMMUNITY | LOCAL CULTURE

Politics

Local News

Related Stories
Share This