Presentó Augusto Lemus “Yo Augusto” y“El Arcángel de Acero”

El escritor guantanamero, Augusto Lemus Martínez, presentó “Yo Augusto” un nostálgico libro de poemas y “El Arcángel de Acero”, durante una velada efectuada el martes 13 de febrero en el Centro Cultural Winchester Dondero. En la foto desde la izquierda: Lily Tejeda, Ángela Brommel, Mapy Durán, una destacada amante de la poesía, Irma Varela, Augusto Lemus Martínez, Tomás Pastor y Roberto Gallegos. (Foto Frank Alejandre / The Nevadan / El Nevadense)

By Frank Alejandre

February 15, 2024

Augusto Lemus Martínez es, indudablemente, una de las figuras literarias más representativas de Las Vegas.

El escritor guantanamero presentó “Yo Augusto” un nostálgico libro de poemas y “El Arcángel de Acero”, durante una velada efectuada el martes 13 de febrero en el Centro Cultural Winchester Dondero.

El programa es parte de las actividades que han venido coordinando -con gran acierto- Irma Varela y Mapy Durán, presidenta del Grupo Cultural Comala, en conjunción con la laureada poeta Ángela Brommel.

Al final de la velada, cuestionado por The Nevadan / El Nevadense, sobre la manera en que le gustaría fuera recordado en esta ciudad, dijo con modestia que “como alguien que intentó ser útil a los demás, no como poeta, no como promotor o investigador; sino alguien que, con su pobre conocimiento, con su escaso talento, intentó dar lo mejor que tenia de sí, para que otros pudieran aprovecharlo y hacerles más fácil el camino”.

Una de las personas que asistieron a la presentación fue Janina Pérez, quien destacó en sus redes sociales “Estuvimos en la presentación de la obra ‘Yo Augusto’, poemario del escritor guantanamero Augusto Lemus Martínez. Un libro de nostalgias y periplos con itinerarios tejidos por el azar, que dan color a la vida del escritor mismo. Poemas, amigos y jazz hicieron de este encuentro un momento especial. ¡Enhorabuena, Augusto Lemus Martínez!

“Yo Augusto” es una selección de poemas de los cinco libros anteriores de Lemus Martínez y, por primera vez -como él mismo lo describió en sus redes sociales- salió a la luz “El Arcángel de Acero” una obra compuesta de versos de carácter amatorio o erótico, que nunca publicó el autor por pudor, por considerarlos más malos que los ya terribles que había dado a las imprentas.

“Un alma ingenua me dijo que acudiría para desvelar mi vida a través del acto poético, lo único que puedo garantizarle es, que, si es cierto que las penas purgan el pecado, después de padecerme por lo menos alcanzará el purgatorio”, apuntó con cierta ironía el escritor cubano, agregando que “la impostura del sujeto poético es más ficción que realidad vivencial. Encontrarán más caricatura que retrato, como sea, para mi será un inmenso placer abrazarlos y, con compasión y pena si deciden comprar alguno de los libros, lo que, no recomiendo, dedicárselos y tomarnos esa foto para el recuerdo de que alguna vez no fueron sensatos. A los héroes, esos locos amigos míos los espero. Bendiciones.”

A continuación, un escrito (compartiendo un recuerdo) de Augusto Lemus Martínez, donde queda de manifiesto el portentoso don que tiene con la pluma.

Una palabra apretada entre los labios.

La vida en tenaz batalla ha sobrevivido a la muerte, superando los cataclismos, las hambrunas, las guerras y al hombre, el mayor peligro de la humanidad. Contra los sordos y sórdidos poderes de la muerte los espíritus esquivos de la poesía, la magia reveladora de la narrativa y la clarividencia del pensamiento siempre han tenido una palabra, palabra viva, levantisca, rebelde, tierna o caustica convocándonos al mejoramiento humano.

Un escritor no es nadie sin el legado de la cultura universal que le antecede, es humo, sombra, moribundo pabilo de incienso, sin el fuego que le aviva, devora, pulveriza y esparce, de la comunidad de sus contemporáneos.

Ernest Hemingway nos ha dicho que el escritor “hace su trabajo solo y si es un buen escritor debe enfrentar la eternidad, o la falta de ella, todos los días”. Es cierto, a los escritores nos muerde en el costado esa soledad multitudinaria, esa aterradora soledad con nosotros mismos en medio de los otros, pero no es menos cierto, que somos voz, conciencia y faro para esas masas que nos nutren y sin las cuales nuestras vidas y obra sería una trágica-cómica pieza de Ionesco.

Vivimos días en que todos saben de todo, y como siempre digo “la ignorancia es muy atrevida” cualquier bípedo parlante con un celular en la mano puede discutir con un médico sobre medicina, con un astronauta sobre el espacio, o brindarnos la más alucinante y vibrante alocución sobre política, pero los artistas de la palabra estamos obligados a comprender más que a juzgar. Somos los guardianes del fuego, los mensajeros de luz, los arcángeles de la verdad. Los custodios del pasado, los cronistas de nuestros tiempos, los forjadores del futuro.

Aquí estamos, unos en la borrasca de las locuras fructíferas de su juventud, y otros, en el pantanoso remanso de nuestra ancianidad meditabunda. Todos, convocando la espiral del equinoccio, en los álgidos días que discurren, forjando, intentándolo, el nexo del amor que catalice la palabra, que sojuzgue el odio, que libere el aherrojado sentido de solidaridad que nos humaniza y nos hace universales.

Hoy contraemos públicamente el compromiso de soñar, sin las ataduras del tiempo ni del espacio, junto a nuestros contemporáneos Miguel de Cervantes, William Shakespeare, Goethe, Dostoyevski o Marcel Proust, juntos, también, a los ya clásicos, “El cholo” César Vallejo, Octavio Paz, Lezama Lima o el inconmensurable Jorge Luis Borges. Hemos plantada la semilla, nos toca regarla con sonetillos de romero, puñales de luna clara, arreboles de nubes y rayitos de sol. Nos toca entregarnos para encontrarnos, ser individuales y únicos para ser de todos. Una palabra, inmensa, casi queda apretada entre los labios, porque su origen no viene de la razón, sino del sentimiento: GRACIAS. Gracias a los amigos y familiares que hoy nos han acompañado en este acto fundacional. Gracias, muchas Gracias.

Juan Carlos Zamora define bien el trabajo de Lemus. “Él ha reunido en este libro poemas que responden a distintas épocas o ámbitos de enunciación, reunión de textos que en algunos momentos se resiente de cierta heterogeneidad formal. Pero si por momentos cede en complejidad y hondura, es para entrar con relampagueante intuición en la presencia del otro como posible comunión o adversidad, o en la más exquisita ironía y la hilaridad de quien es capaz de burlarse de todos porque ha aprendido primero a burlarse de sí. Siempre con la finura de quien ha convertido en patria la palabra.”

  • Frank Alejandre

    Frank Alejandre is the Community Editor of The Nevadan / El Nevadense. He graduated from the National Autonomous University of México (UNAM) with a degree in Civil Engineering. He has worked in journalism since 1990, first at El Mundo Newspaper, the first Spanish-language weekly publication in southern Nevada, and then at the Las Vegas Review-Journal, where he helped the RJ transition its Spanish language publication El Tiempo newspaper to the Las Vegas Review-Journal en Español.

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