Jonathan “Momo” Romero, un colombiano que inspira con ¡Sangre, sudor y gloria!

Jonathan “Momo” Romero es el protagonista del libro ¡Sangre, sudor y gloria!, que será publicado con el apoyo de Aracely’s Sazón y la editorial Imagilab. En la foto posa con el empresario zacatecano, Daniel Saldívar. El martes 26 de marzo de 2024 en el 3650 South Jones Boulevard, Suite #2. (Foto Frank Alejandre / The Nevadan / El Nevadense)

By Frank Alejandre

March 26, 2024

¡Sangre, sudor y gloria! plasma la vida de Jonathan “Momo” Romero, un colombiano que inspira.

Nacido en Cali, Colombia, en el seno de una numerosa familia típica de la época, Jonathan “Momo” Romero se ha tenido que sobreponer a la violencia, una problemática que impera en muchas partes de Latinoamérica, donde poblados y zonas son controladas por peligrosas bandas del crimen organizado.

“Momo” es una historia de sangre, sudor y gloria. Es un caleño que inspira porque, pese a perder a sus hermanos abatidos por las balas, hizo un gran esfuerzo y se consagró campeón mundial de boxeo al derrotar en Tijuana, México, al peleador Alejandro López y, de paso, agenciarse la corona de la categoría Supergallo avalada por la Federación Internacional de Boxeo en 2013.

Su padre fue muy duro, policía, con una disciplina muy estricta y una madre muy alcahueta. Su hermano mayor, René, murió en 2002 al salir del ejército, “Momo” era muy chico. “Yo era muy pequeño y cuando jugaba fútbol siempre me ‘casqueaban’, me golpeaban, entonces mi padre nos mandó a un colegio (el Señor de los Milagros) donde enseñaban a boxear. Yo empecé a ir por necesidad del desayuno, porque en casa muchas veces no teníamos ni para comer, en cambio en el boxeo si ganabas te daban el pan y la gaseosa gratis. Así que yo ‘cascaba’ a los rivales y tenía mi pan y gaseosa fija, garantizada”, explicó durante una charla con The Nevadan / El Nevadense, realizada en el restaurante especializado en comida colombiana Araceliy’s Sazón, ubicado al suroeste de la ciudad.

Jonathan Romero vivió su infancia en el barrio El Retiro, del Distrito Aguablanca, entrenaba con el profesor Aguirre y pese a ser delgado no le veían condiciones de triunfar; pero escaló de campeón de barrio (selección del Valle) a Inter Escuelas, luego Nacional, ganando oro hasta llegar a ser seleccionados para el Equipo Nacional de Colombia. “Mi hermano y yo fuimos seleccionados, tenía 15 años, mi hermano se involucró con una pandilla muy peligrosa y lo mataron a los 17 años; quedé a cargo de la pandilla y tuve que lidiar con el deporte y actividades al margen de la ley, hasta que me fui a los Juegos Olímpicos de Beijing. Me retiré del boxeo aficionado en 2009, me dieron unos tiros (balazos) y recibí una oportunidad de venir a los Estados Unidos y aproveché para incursionar en el profesionalismo”, abundó sobre la manera en que llegó a este país.

Logró coronarse con un récord de 16 peleas y hasta entonces había sido el único colombiano en coronarse suelo Azteca. Cabe destacar que el título que obtuvo “Momo” lo había dejado vacante la leyenda filipina Nonito Donaire. “Fue por demás difícil ganar porque había perdido a mis hermanos debido a la delincuencia que imperaba en un distrito marginal de Cali, Colombia”, apuntó.

La crisis que ha generado el narcotráfico en Latinoamérica es oprobiosa, los carteles han penetrado en algunos casos las estructuras del poder político y eso hace que sean para prácticamente invencibles.

Para el “Momo” haber tenido un padre tan exigente, pero a la vez tan preocupado por su familia hizo que las cosas fuera tomando forma y aspirar a un campeonato del mundo no era una fantasía, y su progenitor tuvo razón, Jonathan Romero no escatimó esfuerzos para lograr trascender en el pugilismo profesional. “Mi mayor motivación fue mi padre”, dijo.

“Momo” está convencido de que las calles no dejan nada bueno, incentiva continuamente a los jóvenes a que aspiren a cosas provechosas. Agradece a la vida la oportunidad de haber estado en el cuadrilátero con figuras como la gloria guantanamera, Guillermo “Chacal” Rigondeaux y conocer la parte humana de los deportistas cubanos, sus carencias y anhelos de libertad.

La grandeza y humildad de Jonathan Romero sale a relucir cuando se expresa con profundo respecto de peleadores como el filipino Manny Pacquiao, el ucraniano Vasiliy Lomachenko, y los mexicanos Emanuel “Vaquero” Navarrete y el sonorense Óscar Valdez Fierro.

Humano, aunado a su juventud, no pudo sostener la corona “me dejé llevar por las falsas amistades; al ganar el título de campeón pasé de ser perseguido por la policía a ser escoltado, yo dictaba dónde tenían que pararse mis escoltas, me decían ‘Jefe’; llegaron las mujeres y los excesos. En mi primer defensa contra el púgil español Kiko “La sensación” Martínez estaba muy desgastado. Perdí el título por no querer ganar”, aseveró sobre su estrepitosa derrota ante un peleador que no estaba catalogado entre los mejores de la época.

“Momo” acaba de retirarse del boxeo y ahora se enfocará en compartir su experiencia conocimiento a futuros deportistas. “Trabajamos en Los Ángeles con Óscar Negrete, yo tuve en mi esquina siempre a gente como Orlando Pineda y en Estados Unidos a mi apoderado Mauricio González”, destacó y sobre el contrato que le ofreció Frank Warren, un promotor inglés que se acercó a él para darle la oportunidad de volver a coronarse, solo dijo que no se dieron las cosas y ahora quiere plasmar en un libro su historia para dejar testimonio de sus éxitos y caídas.

“De entrada quiero agradecer al restaurante colombiano Aracely’s Sazón por el apoyo para poder compartir mi historia, su ayuda es valiosa para poder plasmar en un libro que la determinación hace que las cosas sucedan. Si crees en tus sueños puedes llegar a ser campeón del mundo” dijo.

Por su parte, Daniel Saldívar, propietario de Aracely’s Sazón expresó “queremos contribuir para que otros se inspiren, la historia de ‘Momo’ es como la de muchos de nosotros que llegamos a este país, cargado de sueños e ilusiones, es importante ser solidarios para fortalecernos como comunidad”.

Alexander Vivas, editor de la publicación externó que el libro narra cómo una persona de origen humilde, con todas las limitaciones económicas y sociales; con la marginalidad que se vive en grandes sectores de nuestros países, logró labrarse un camino de triunfo a nivel mundial.

“Para Jonathan Romero lograr participar en unos Juegos Olímpicos fue grandioso, pero ese fue solo el inicio de una carrera profesional que le permitió llegar a la cima del boxeo”, finalizó.

Estamos en el colofón de una historia que apenas empieza.

  • Frank Alejandre

    Frank Alejandre is the Community Editor of The Nevadan / El Nevadense. He graduated from the National Autonomous University of México (UNAM) with a degree in Civil Engineering. He has worked in journalism since 1990, first at El Mundo Newspaper, the first Spanish-language weekly publication in southern Nevada, and then at the Las Vegas Review-Journal, where he helped the RJ transition its Spanish language publication El Tiempo newspaper to the Las Vegas Review-Journal en Español.

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